Catherine Parra es una artista francesa, vive y trabaja en Barcelona.

 

Un día, se maravilla al descubrir una obra gigantesca que representa una hoja de cuaderno, con sus líneas caligrafiadas y cubiertas de tachaduras. La versión macro del objeto, las palabras y las correcciones, errores visibles pero asumidos, inspiran sus primeros cuadros.

 

Su estilo, en la encrucijada entre la abstracción lírica, el art brut y el expresionismo, se inspira en el arte mediterráneo de Miro, Le Corbusier, en el diseño y los colores de los 60 y 70, en la África Subsahariana, la alegría de los estampados batik, la moda textil, el retro de un rojo Hermès ...

 

El énfasis está en el aspecto narrativo de la intimidad, en la exploración de la poesía de la vida cotidiana, Catherine cambia su escala magnificando su valor. Las líneas son flexibles, étnicas, primitivas, sin referencia asociativa a ningún modelo objetual. Las formas, depuradas, se destacan del fondo y se definen sin indicación espacial ni perspectiva. La geometría de los volúmenes se equilibra en la construcción del espacio codificado, con un juego de repeticiones sutiles y humorísticas de colores o de formas. La gama cromática vibra gracias a la preeminencia de los colores, a su fuerza intrínseca; son francos, retro, explosivos y complementarios, ardientes como África, contrastados por un negro omnipresente y brutal. El conjunto libera armonía, coherencia y ritmo sobre el lienzo en un movimiento instintivo y primario, y nos proyecta en un universo alegre, generoso, orgánico y vital.

 

El soporte es de gran formato, en grueso lienzo de lino lavado, material vivo y trabajado, que aporta gran luminosidad a los colores y que conecta al artista con sus orígenes en la industria textil, con su pasión por los materiales.

 

Catherine explora la representación de los mecanismos de la mente, su interés está en las operaciones intelectuales del inconsciente. El resultado es una escritura de su estado emocional en un momento dado, durante el cual el inconsciente se materializa en el lienzo. Al pintar, la artista experimenta la total espontaneidad de la creación a través de la fuerza del inconsciente. Proyecta en su lienzo un lenguaje poético que a su vez expresa alegría, libertad, dulzura, humor, generosidad ... un lenguaje que le permite entablar un diálogo sobre nuestras dudas, nuestras certezas o nuestras frustraciones, sino también abordar temas más universales, como la resiliencia, la herencia y la inmortalidad.

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